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El pájaro loco

En el parking de una empresa en la que trabajé, todas las mañanas sucedía algo asombroso. Era un parking al aire libre delimitado por setos de tal forma que los coches al aparcar tenían el morro o el maletero pegado a la valla. Es el que véis en la imágen,

Parking de la empresa

pues bien un pájaro, que creo que era un pardillo común, cuando veía los coches aparcados salía de entre los setos y se estampaba contra cristales, sobre todo contra los retrovisores. Dejaba todo el cristal lleno de picotazos, cacas y a veces los arañazos continuaban también por la pintura de las puertas...un desastre.
El primer día que nos dimos cuenta de todo creímos que el pobre se iba a matar, que en uno de sus arranques iba a doblarse el cuello, pero no. Desde entonces vimos que todos los días el pájaro seguía el mismo ritual de estrellamiento tipo "jackass".

Mis compañeros y yo decidimos hacerle pruebas al pájaro para estudiar el por qué de su comportamiento suicida:

Dia 1: decidí grabarlo en video para que Serafín me creyera y no me mandara al psicólogo.



Dia 2: decidimos cambiar el orden en el que teníamos aparcados los coches para descartar la idea de que la tuviera tomada por uno en concreto, ya fuera por el color u olor. Comprobamos que le daba igual el orden, siempre atacaba al que situáramos más cerca de la ventana de la oficina.

Dia 3: dejamos libres los sitios cercanos a la oficina...dió igual, se fue a por el coche más próximo que encontró.

Dia 4: pusimos folios en las ventanas de los coches para evitar que el pájaro se reflejase en el cristal, no fuera a ser su propio reflejo la causa de la lucha y creyera que un pájaro más grande atacaba sus dominios. No dió resultado, continuó estrellándose contra el cristal.

Dia 5: hicimos una búsqueda entre el seto de un hipotético nido, el cual estaría defendiendo contra los "enemigos de 4 ruedas"...tampoco hubo suerte.

Dia 6: el pájaro cambió de estrategia...ahora atacaba a los coches más alejados de la puerta, no a los de las primeras posiciones.

A partir de éste hecho, y para no acabar como él, decidimos archivar el caso y darlo por finalizado.

Conclusión del estudio: "pájaro loco".
 
Woody Woodpecker







La cocina y los pájaros

Estaba yo cocinando cuando oí algo aleteando muy cerca, pero no había nada a la vista...me quedé muy quieta y agudizé el oído. Era como si tuviera un pájaro correteando por el falso techo de la cocina...o ¿quizás en la rejilla de ventilación?...aunque también parecía que sonaba dentro de la campana extractora de humos.
Desde luego había un pájaro encerrado en algún lugar de la cocina, seguro.

Llamé a Serafín para contárselo, y le avisé de que antes de comer tendríamos que rescatar al animal. Le pedí que se diera prisa, no fuéramos a llegar tarde a salvarle.
Después de media hora de angustia apareció Serafín y comenzamos la operación de rescate. Empezamos quitando la rejilla de humos...nada, ni rastro de pájaro.


Procedimos con la segunda opción: desmontar un halógeno del techo, por si estaba atrapado en el doble techo...tampoco, ni rastro.


Seguía oyéndose el batir de alas....y continuamos con la tercera y última opción: desmontar la campana extractora. Y...por fin!! dentro del tubo que conecta ésta con la chimenea del tejado apareció el pajarito.


Era un gorrión muy asustado que salió revoloteando por toda la cocina, en cuanto le abrimos la ventana salió volando.


Nosotros nos quedamos recomponiendo lo que quedaba de cocina...que parecía que había habido una guerra dentro de ella.


Este es el tercer gorrión que cae por la chimenea. El primero acabó en la rejilla de ventilación y lo salvamos, lo oímos una mañana mientras desayunábamos... el segundo cayó también ahí pero cuando lo encontramos estaba muerto, una pena.
Si alguna vez os sucede esto jamás pongáis en marcha la campana extractora, no saldría volando hacia arriba, sino que caería directamente en las palas del ventilador.


Esta que véis es la chimenea del tejado, los pájaros se posan ahí pero algunos pierden el equilibrio y caen por el tubo, yendo a parar a algún sitio de la cocina. Vamos a poner una rejilla en la chimenea para solucionar el problema....por cierto, voy a cerrar que se aproxima una tormenta!.


El gorrión en estado de shock

Era una calurosa tarde de Julio y salíamos de realizar la compra en un gran hipermercado. Estábamos montados ya en el coche para irnos de vuelta a casa, cuando de repente ví a un gorrión en el suelo....¡¡estaba en la entrada sin moverse!!, la gente entraba y salía con los carros sin percatarse de su presencia, daba la sensación de que lo iban a pisar de un momento a otro, pero...¿sería de verdad?, más bien parecía un pájaro de cartón-piedra.

Ante la duda Serafín bajó del coche, le dió un golpecito con el dedo...no voló, tenía los ojos abiertos, la alas un poco desplegadas y el pico entreabierto. Por más que Serafín lo tocó el pájaro ni se movió, más bien parecía que se iba a caer hacia atrás a cada toque, parecía un pájaro en estado de shock, era como si le hubiera dado un golpe de calor.

Sin pensarlo más lo recogimos y nos lo llevamos a casa. En el trayecto en coche con el aire acondicionado puesto fue abriendo un poco más los ojos, pero ni siquiera intentaba huír de sus manos.
Una vez en casa le dimos agua pero no quería, tuvimos que abrirle el pico y meterle unas cuantas gotas a la fuerza. Se nos ocurrió mojar pan en leche y dárselo a probar, pero lo rechazaba. Al final, y a la fuerza, conseguimos que engullera unos gramos del preparado.


Se nos escapó unas cuantas veces volando por la cocina, pero como no tenía muchas fuerzas enseguida caía al suelo y le recogíamos. Decidimos meterlo en una caja de zapatos y dejarlo tranquilo un rato. Le pusimos también agua y comida en la caja y le dejamos en paz.





Temíamos que se muriera, ¡estaba muy raro!...pero...a las dos horas oímos que revoloteaba!, intentaba escaparse de la caja y parecía mucho más despierto. Así es que finalmente abrimos la ventana y le dejamos libre, salió volando hacia unos árboles como alma que lleva el viento.