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Barranco Virgen de la Hoz (Parque Natural del Alto Tajo)

Como hemos comentado en post anteriores, el Parque Natural del Alto Tajo ofrece un sin fin de rutas para disfrutar de un entorno natural de incomparable belleza.

A unos 10 km al suroeste de Molina de Aragón en la provincia de Guadalajara, se encuentra uno de éstos lugares: el Barranco de la Virgen de la Hoz. Nosotros lo hemos visitado en numerosas ocasiones y nunca nos hemos cansado de volver, siempre descubrimos algo nuevo (las fotos son de varias visitas).

Cueva del Vía Crucis

En esta ruta podremos admirar increíbles formaciones geológicas formadas hace 250 millones de años y que actualmente han sido esculpidas por el río Gallo, la belleza de la ermita de la Hoz (cuya misteriosa leyenda conoceremos unas líneas más abajo), y por último, podremos contemplar una fantástica población residente de buitres leonados, y si lo hacemos durante época estival a éstos los acompañarán unos vecinos temporales, los famosos alimoches.

Buitres leonados.

Como ocurre con muchos topónimos, el nombre del mismo nos explica qué tipo de lugar nos vamos a encontrar: se trata de un cañón generado por la erosión fluvial del río Gallo y que en éste punto forma unas impresionantes hoces debido a su carácter meandriforme (recuerda a una hoz para segar). La existencia de una ermita situada en el barranco y su historia explica el término "Virgen" de la Hoz.


Para aprovechar la jornada completa (bien lo merece) recomendamos hacer una ruta de unos 8 km desde el "Centro de Interpretación Dehesa de Corduente" hasta la Ermita de la Hoz, y después visitar varios puntos de interés utilizando nuestro vehículo. El receso para comer podemos hacerlo en Molina de Aragón (cuenta con numerosos restaurantes), o bien si nos apetece un día de campo existen merenderos habilitados con mesas de madera entre los bosques de ribera.

Comenzaremos describiendo la ruta a pié para hacer un poco de ejercicio y luego pasaremos a los puntos de interés.


La ruta nace en el Centro de Interpretación "La Dehesa" de Corduente del Parque Natural del Alto Tajo.

Centro de interpretación "La Dehesa" en Corduentes.
Sorprenden sus instalaciones por lo bien acondicionadas y modernas, y además, por su carácter didáctico. En el centro se puede ver una maqueta 3D del cañón del río Tajo con sus principales rasgos geomorfológicos y geológicos. También existen una gran variedad de dioramas a escala real que representan los diversos hábitat que podemos encontrar en el Parque Natural. Conviene informarse en el propio centro sobre la ruta que vamos a seguir, y sobre todo si estamos en temporada de caza mayor (otoño, invierno) debemos preguntar si los cazadores se encuentran por la zona (nosotros nos los encontramos y no fue nada grato, oímos tantos tiros a nuestro alrededor que parecía que estábamos en mitad de la peli del soldado Ryan).


Mapa de la ruta

Para comenzar nos dirigiremos directamente hacia el sur por una pista forestal y nos adentraremos en un pequeño valle. Al poco la pista gira 180 grados a la izquierda y comienza a ascender, si queremos ahorrarnos unos metros podemos abandonar la pista por este punto para ascender por un sendero que discurre entre los pinos. Este sendero es sólo un atajo, podemos seguir por la pista si lo preferimos.


Sendero que acorta el camino por la pista forestal.

La abundancia de pinos resineros es aprovechada por los lugareños para explotar la resina con lo que se elabora la esencia de trementina (aguarrás).

Extracción de Resina.
Continuaremos por la pista dirección sur, más adelante una pista sale a nuestra derecha pero la dejaremos de lado y seguiremos de frente. A los pocos metros encontraremos otra pista que se dirige al este (izquierda en sentido de la marcha) pero también la ignoraremos y seguiremos de frente, siempre caminaremos por la principal y dirección sur.  A unos 800 metros desde que pasemos esta bifurcación (unos 15-20 minutos) pasaremos otro cruce de caminos muy seguidos y separados por unos pocos metros (desvío izquierda, desvío derecha y desvío izquierda) seguiremos por el principal dirección sur. Pasado este último cruce de camino a unos 100 m saldrá a nuestra izquierda un camino que nos llevará directos al mirador del Barranco de la Hoz

Durante la marcha diversos caminos cruzan con el principal.

Llegados al mirador podremos contemplar desde las alturas las formaciones geológicas. Esas rocas están formadas por estratos intercalados de conglomerados y areniscas de color rojizo (por la presencia de hierro) que representan antiguos abanicos aluviales con sistemas de ríos trenzados y que en su conjunto serían una gran llanura aluvial. Estos depósitos son el resultado de la ruptura del supercontinente Pangea, en ellos nunca se han encontrado fósiles por lo que se considera que las condiciones para  la vida en aquel periodo eran muy desfavorables, con un clima muy árido y periodos de lluvias torrenciales.
Unos pocos millones de años más tarde la era de los dinosaurios haría su aparición.


Vista panorámica desde el mirador de la Hoz.
Desde el mirador nace un sendero que desciende vertiginosamente hasta la Ermita de la Hoz. Si luego tenemos intención de llegar en coche a la ermita, recomendamos descender un poco hasta otro mirador a media altura y visitar la cueva de Via Crucis. En este punto volveremos por donde vinimos.


Cueva del Via Crucis




A media altura, encontramos otro mirador y para nuestra sorpresa nos encontramos con la imagen de la Virgen del Hoz protegida en un entrante rocoso. Cuenta la leyenda...

...que un pastor del pueblo de Ventosa perdió una oveja, en su búsqueda llegó al Valle de la Hoz que estaba cubierto de espinos y zarzales, siguiendo el rastro que ésta había dejado, llegó a un lugar, donde había tres gigantescas peñas, entre las que estaba la imagen de la Virgen rodeada de un haz de luz (se cree que la aparición fue entre 1129 y 1150 ya que en el año 1168 hay noticias de la existencia de este Santuario Mariano). Después de la aparición, se disputa cual sera la sede de la imagen, que al final fue destinada a Molina por ser la capital del Señorío. Se celebró con gran pompa el traslado, pero al día siguiente no la hallaron en el templo. Alguien dio aviso de que la virgen estaba en el mismo sitio de su aparición, por lo que la volvieron a trasladar dejando una vigilancia, volviendo a desaparecer y encontrándola en el primitivo lugar del barranco de la Hoz, en la cueva debajo de las tres peñas, donde se construyó una ermita que poco a poco se fue agrandando hasta convertirse en el actual Santuario. 

Obtenido de Celtiberia y otros temas



Un poco más abajo de la cueva hay un mirador sobre una enorme capa de arenisca. A la derecha de Carmen se puede ver la imágen de la Virgen. de la Hoz.
Dejando a la Virgen dentro de su refugio pétreo continuamos nuestro paseo admirando el paisaje.


Arriba a la izquierda el mirador de la Hoz. Mirador de la Virgen.

Panorámica desde el mirador.
En éste punto decidimos no continuar bajando y regresar para visitar la Ermita y la parte baja del barranco en nuestro coche. De vuelta un Petirrojo nos mira con cierta curiosidad.

Petirrojo


Cogemos el coche y enfilamos dirección a la Ermita. Para llegar a ella regresamos hasta Corduente en coche, desde allí tomamos la comarcal GU-401 dirección Ventosa y seguimos las indicaciones que nos llevan a la Ermita. Pero antes de entrar en el barranco decidimos hacer parada para observar a los buitres leonados que sobrevuelan nuestras cabezas y que además se encuentran posados en todos los riscos de la zona. Paramos pues en una zona de estacionamiento situada a la derecha de la carretera (ver el mapa).

Lugar ideal para observar la población de Buitres leonados. Si vamos en verano los Alimoches también estarán presentes.

Buitres leonados sobre una cornisa.
Sus vecinos estivales los Alimoches
y con un poquito de zoom...

Alimoche

El paseo por el barranco es una delicia y además es una oportunidad de ver nutrias y una gran variedad de pájaros rupicolas.

Caminando hacia el barranco a nuestra izquierda encontramos un merendero donde poder hacer la parada para comer.

Merendero de entrada









Ermita de la Virgen de la Hoz
Dentro del recinto.


Pila con tres caños

Los Buitres leonados sobrevuelan el mirador.
Hasta la próxima!.

Las Hoces del Durantón (Segovia) 2ª Parte.

Como ya comentamos en las Hoces del Duratón 1ª parte existen diferentes rutas alrededor de la villa medieval de Sepúlveda y que bien merecen un fin de semana o varias visitas.

Tramo un poco aéreo de espectacular belleza.

En esta ocasión vamos a describir parte de la ruta La senda de los dos ríos. Tan solo vamos a hacer la parte del río, sin llegar a completar la ruta circular, por lo que será un tramo de ida y vuelta con un total de 2.8 km. En este caso el desnivel de la ruta es inapreciable. Una pequeña cuesta al salir-entrar en el parking y un tramo de escaleras un poco empinado pero seguro.

Mapa del recorrido. 2.7 km totales ida-vuelta.
La ruta completa pasa por el pueblo de Sepúlveda y también merece la pena si no conocéis esta preciosa villa. El único inconveniente es el desnivel un tanto pronunciado que hay entre el pueblo y las hoces (no apto para personas poco habituadas o con problemas físicos).
Nosotros como conocemos la villa preferimos disfrutar del paseo por las hoces y aprovechar para observar a los pajarillos.

Dejamos el coche en el parking y comenzamos el paseo.

Zona de aparcamiento.
La pista comienza sorprendiéndonos con su exuberante vegetación.
Nada más bajar al río un cartel nos informa de las rutas y sus características técnicas.


Seguimos caminando y a los pocos metros tenemos los restos del antiguo puente romano de Talcano, por el que actualmente no pasa el río. Es curioso observar el desplazamiento del cauce desde la época romana a la actualidad. Quizás su represamiento aguas arriba tenga algo que ver, puesto que frena la fuerza del agua, de tal modo, que favorece la sedimentación en la zona externa (al contrario de lo normal) provocando el desvío del cauce hacia el interior del meandro. Las dimensiones del puente invitan a pensar que por allí discurría un arroyo menor, actualmente seco. Negativo. Si obsevamos los ríos meandriformes actuales veremos que sus cauces en la parte externa de los meandros se muestran muy definidos y encajados por lo que el puente de Talcano sería más que suficiente para cruzar el río duratón en época Romana.

Puente romano de Talcano.
Os dejamos este gráfico en el que interpretamos la causa posible del abandono del cauce por el puente de Talcano.

Interpretación del desvío del río Duratón. Abandono de cauce en el puente de Talcano.

Seguimos andando y pasamos por un puente que nos permite vadear el río Duratón.

Puente sobre el río Duratón.

 Aprovechamos en el puente y hacemos nuestra primera parada para observar pájaros.

Se recomienda llevar prismáticos para la observación de aves rupícolas y de ribera.

Nada más pasar el puente nos encontramos con una bifurcación: a la izquierda ruta de senda larga
 (Puente de Villaseca) y a a la derecha la senda de los dos ríos. Continuamos por la derecha.

La señalización de las rutas en las bifurcaciones nos ayudan a seguir por el itinerario elegido.
Al poco de pasar el puente podemos observar unos estratos rocosos que se encuentran inclinados 90 grados, osea que están verticales. Se trata de parte del anticlinal en rodilla de Sepúlveda. Un clásico de los libros de geología...el típico pliegue en rodilla de "libro". Para los profanos os dejamos un esquema de los que hablamos.

Imagen de Google Earth en el que se ha resaltado en amarillo las calizas de edad cretácica que están plegadas.


Al fondo rocas con buzamiento vertical.  Parte del pliegue en rodilla que se puede visualizar desde el párking.

Represa aguas arriba del puente romano de Talcano. Antigua central eléctrica.
Seguimos el camino esta vez por una una senda que se hace un poco angosta pero que inmediatamente se abre para dar paso a una bosque de chopos.

Hay tramos un poco estrechos pero con gran encanto.
Al poco nos encontramos otra bifurcación, seguimos por la izquierda en ligera ascensión adentrándonos en el tramo de más belleza de la ruta.

Bifurcación, una vez pasada y volviendo la vista atrás.
Poco a poco y sin apenas esfuerzo ganamos altura.
En este tramo merece la pena observar a los Buitres leonados que se encuentran a lo largo de la pared caliza.

En unos minutos nos encontramos en un corredor junto a la roca a mitad de altura de los cortados calizos.
De nuevo en el valle aprovechamos para observar a un pico pica-pinos volar por la zona.

Seguimos la senda siempre con el Duratón a nuestra derecha.

En este tramo nos deleitamos con los prismáticos, avistamos un pico pica-pinos que se deja ver fácilmente. El paso de personas hace que los pájaros estén más cautos y se escondan, pero aún así vemos: pinzones, petirrojos, herrerillos, carboneros y cómo no, buitres leonados.


Las paredes rocosas pueden ser lugares interesantes para observar aves.

Las praderas son perfectas para tomarse el bocata y contemplar a los buitres.

Ya aparecen las primeras setas del otoño.
Reanudamos la marcha y nos acercamos al puente de Picazos. Unos carteles indicativos nos marcan las direcciones. En la foto de abajo se observan las buitreras y sus rastros.




Cerca del puente de Pîcazos.

Señalización del recorrido.
Por fin alcanzamos el puente de Picazos, desde donde podemos observar las buitreras con el telescopio.

Puente de Picazos.

Buitre leonado.
Pareja de buitres leonados.
Observando a los buitres desde el puente de Picazos.
Recién llegado.
Si continuásemos el camino comenzaríamos una suave subida por una calzada romana que nos llevaría a la Puerta de la Fuerza y accederíamos directamente a la villa de Sepúlveda por su lado NW.

Hacia Sepúlveda.
A partir de aquí decidimos no continuar y deshacemos lo andado. Aprovechando el regreso para seguir con los pajarillos y después pasarnos por la villa para comprar unos dulces y recuperar lo perdido.

Hasta la próxima.