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El Enebral de Hornuez (Segovia)

En la localidad de Moral de Hornuez se encuentra uno de los sabinares mejor cuidados de España y en el que, según cuenta una leyenda, apareciose la virgen a un grupo de pastores trashumantes que quisieron hacer fuego para pasar la noche. Tras muchos intentos no pudieron prender ninguna leña cuando se dieron cuenta que la mismísima virgen se lo impedía, la virgen se les apareció en forma de talla resplandeciente apagando los fuegos para proteger aquel bosque. Por ello, se construyó la Ermita de la Virgen Milagro de Hornuez.

Ermita de la Virgen de Hornuez. .

Ermita de la Virgen de Hornuez o Santuario de nuestra señora de Hornuez.
Éste lugar es un auténtico paraíso natural muy cuidado por los habitantes de Moral de Hornuez. Se le llama también área recreativa de Moral de Hornuez, ya que han instalado numerosas mesas entre las sabinas, y además, en las praderas han puesto columpios y toboganes para que los más pequeños disfruten de un precioso día de campo.

Zona recreativa.


Bancos de madera situados bajo la sobra de los árboles.


Numeroso columpios, torres y toboganes hacen las delicias de los niños.
¿Enebros o Sabinas?

El nombre de Enebral es muy utilizado por los segovianos para llamar también a las sabinas, sin embargo,aún siendo de la misma familia (Juniperus), el Enebro posee una hoja que pincha u hoja acicular y que es la que diferencia al Enebro de la Sabina, con hoja no punzante.

Estas Sabinas tienen centenares de años y quizás, algún árbol sea milenario. ¿Sabeis que significa? pues que han sobrevivido a numerosas guerras y desastres naturales y por tanto merecen todo nuestro respeto. Por lo que no debemos dañarlos ni dejar basuras en la zona. Para ello existen numerosos contenedores donde dejar nuestros desperdicios.

En el año 2010 un fuerte vendaval derribó uno de estos gigantes y en la actualidad puede verse su impresionante tocón.

La misma sabina anterior derribada por el viento. Imagen obtenida de: http://arboloteando.blogspot.com

Hoy podemos admirar el impresionante tocón que aún se conserva de aquel maravilloso árbol.

Es un lugar precioso, en plena naturaleza, un bosque donde podremos disfrutar de un día de campo con paseo, juegos y por qué no, observando pájaros y otros animales que por allí habitan.

Los árboles con sus ramas alocadas atraen la atención de los niños.

Además hay un estanque con peces y ranas, que, si esperamos en silencio y sin movernos, podremos observar sin molestar.

Estanque con peces.

Rana en el estanque.

Araña junto a una captura.
Aunque existen fuentes en la zona, hay carteles que indican que es agua no tratada, no mencionan que es agua no potable. Entendemos que simplemente es agua natural proveniente de manantiales. Nosotros bebimos sin abusar por si acaso, siempre es mejor contar con la cantidad de agua adecuada para pasar el día.


Una de las fuentes de la zona.
Este paraje es sin duda, una delicia de los niños, les invita al juego, a explorar y observar  elementos del paisaje como nidos, pequeños animales, insectos, madrigueras...etc.


Los peques van a explorar el lugar.

Recordamos que es un espacio natural que debemos cuidar y respetar. Tiene contenedores para tirar los desperdicios.


Esperamos que os haya gustado. Hasta la próxima.

Las Hoces del Durantón (Segovia) 2ª Parte.

Como ya comentamos en las Hoces del Duratón 1ª parte existen diferentes rutas alrededor de la villa medieval de Sepúlveda y que bien merecen un fin de semana o varias visitas.

Tramo un poco aéreo de espectacular belleza.

En esta ocasión vamos a describir parte de la ruta La senda de los dos ríos. Tan solo vamos a hacer la parte del río, sin llegar a completar la ruta circular, por lo que será un tramo de ida y vuelta con un total de 2.8 km. En este caso el desnivel de la ruta es inapreciable. Una pequeña cuesta al salir-entrar en el parking y un tramo de escaleras un poco empinado pero seguro.

Mapa del recorrido. 2.7 km totales ida-vuelta.
La ruta completa pasa por el pueblo de Sepúlveda y también merece la pena si no conocéis esta preciosa villa. El único inconveniente es el desnivel un tanto pronunciado que hay entre el pueblo y las hoces (no apto para personas poco habituadas o con problemas físicos).
Nosotros como conocemos la villa preferimos disfrutar del paseo por las hoces y aprovechar para observar a los pajarillos.

Dejamos el coche en el parking y comenzamos el paseo.

Zona de aparcamiento.
La pista comienza sorprendiéndonos con su exuberante vegetación.
Nada más bajar al río un cartel nos informa de las rutas y sus características técnicas.


Seguimos caminando y a los pocos metros tenemos los restos del antiguo puente romano de Talcano, por el que actualmente no pasa el río. Es curioso observar el desplazamiento del cauce desde la época romana a la actualidad. Quizás su represamiento aguas arriba tenga algo que ver, puesto que frena la fuerza del agua, de tal modo, que favorece la sedimentación en la zona externa (al contrario de lo normal) provocando el desvío del cauce hacia el interior del meandro. Las dimensiones del puente invitan a pensar que por allí discurría un arroyo menor, actualmente seco. Negativo. Si obsevamos los ríos meandriformes actuales veremos que sus cauces en la parte externa de los meandros se muestran muy definidos y encajados por lo que el puente de Talcano sería más que suficiente para cruzar el río duratón en época Romana.

Puente romano de Talcano.
Os dejamos este gráfico en el que interpretamos la causa posible del abandono del cauce por el puente de Talcano.

Interpretación del desvío del río Duratón. Abandono de cauce en el puente de Talcano.

Seguimos andando y pasamos por un puente que nos permite vadear el río Duratón.

Puente sobre el río Duratón.

 Aprovechamos en el puente y hacemos nuestra primera parada para observar pájaros.

Se recomienda llevar prismáticos para la observación de aves rupícolas y de ribera.

Nada más pasar el puente nos encontramos con una bifurcación: a la izquierda ruta de senda larga
 (Puente de Villaseca) y a a la derecha la senda de los dos ríos. Continuamos por la derecha.

La señalización de las rutas en las bifurcaciones nos ayudan a seguir por el itinerario elegido.
Al poco de pasar el puente podemos observar unos estratos rocosos que se encuentran inclinados 90 grados, osea que están verticales. Se trata de parte del anticlinal en rodilla de Sepúlveda. Un clásico de los libros de geología...el típico pliegue en rodilla de "libro". Para los profanos os dejamos un esquema de los que hablamos.

Imagen de Google Earth en el que se ha resaltado en amarillo las calizas de edad cretácica que están plegadas.


Al fondo rocas con buzamiento vertical.  Parte del pliegue en rodilla que se puede visualizar desde el párking.

Represa aguas arriba del puente romano de Talcano. Antigua central eléctrica.
Seguimos el camino esta vez por una una senda que se hace un poco angosta pero que inmediatamente se abre para dar paso a una bosque de chopos.

Hay tramos un poco estrechos pero con gran encanto.
Al poco nos encontramos otra bifurcación, seguimos por la izquierda en ligera ascensión adentrándonos en el tramo de más belleza de la ruta.

Bifurcación, una vez pasada y volviendo la vista atrás.
Poco a poco y sin apenas esfuerzo ganamos altura.
En este tramo merece la pena observar a los Buitres leonados que se encuentran a lo largo de la pared caliza.

En unos minutos nos encontramos en un corredor junto a la roca a mitad de altura de los cortados calizos.
De nuevo en el valle aprovechamos para observar a un pico pica-pinos volar por la zona.

Seguimos la senda siempre con el Duratón a nuestra derecha.

En este tramo nos deleitamos con los prismáticos, avistamos un pico pica-pinos que se deja ver fácilmente. El paso de personas hace que los pájaros estén más cautos y se escondan, pero aún así vemos: pinzones, petirrojos, herrerillos, carboneros y cómo no, buitres leonados.


Las paredes rocosas pueden ser lugares interesantes para observar aves.

Las praderas son perfectas para tomarse el bocata y contemplar a los buitres.

Ya aparecen las primeras setas del otoño.
Reanudamos la marcha y nos acercamos al puente de Picazos. Unos carteles indicativos nos marcan las direcciones. En la foto de abajo se observan las buitreras y sus rastros.




Cerca del puente de Pîcazos.

Señalización del recorrido.
Por fin alcanzamos el puente de Picazos, desde donde podemos observar las buitreras con el telescopio.

Puente de Picazos.

Buitre leonado.
Pareja de buitres leonados.
Observando a los buitres desde el puente de Picazos.
Recién llegado.
Si continuásemos el camino comenzaríamos una suave subida por una calzada romana que nos llevaría a la Puerta de la Fuerza y accederíamos directamente a la villa de Sepúlveda por su lado NW.

Hacia Sepúlveda.
A partir de aquí decidimos no continuar y deshacemos lo andado. Aprovechando el regreso para seguir con los pajarillos y después pasarnos por la villa para comprar unos dulces y recuperar lo perdido.

Hasta la próxima.


De la Ermita de Hontanares al Puerto de la Quesera (Segovia)

Ruta con todo el encanto de la alta montaña pero sin dificultad técnica, solo es necesario un poco de capacidad física. Aunque lo presentamos como un recorrido lineal, y en principio es necesario llevar dos vehículos, también se puede realizar la variante ida-vuelta partiendo de la Ermita de Hontanares (es más entretenida que desde el Puerto de la Quesera).

Los rincones de esta ruta sorprenden a cada paso.
Desde hace unos años nuestro amigo Agus y yo veníamos rondando la idea de hacer la cresta desde la ermita de Hontanares hasta el Puerto de la Quesera (unos 12 km). De hecho, realizamos dos intentos que resultaron ser infructuosos debido a las condiciones meteorológicas. Por fin el otro día pudimos cuadrar agendas y hacerla. Consulta los datos de la ruta en nuestra página de wikiloc.



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Antes de describir el itinerario conviene saber algunos datos de interés:

Distancia 11.6 km.
Desnivel 622 m (1422-2044 m).
Desnivel acumulado 899 m subida.
Duración: 4 horas (sin receso para comer, sólo con paradas esporádicas).
No hay fuentes. Sombra al principio del recorrido, después las que dan los escarpes rocosos. En verano es recomendable comenzar a primera hora de la mañana. Está muy bien señalizada con hitos/mojones aunque siempre se debe llevar mapa o gps. No tiene dificultad técnica (no existen pasos peligrosos).

Vista 3D de la ruta. Google Earth
Llegamos a las 8 a.m para dejar un coche en el punto final de la ruta pasado el puerto de la Quesera y con el otro nos fuimos a la ermita a unos 20 minutos de distancia. A la ermita se accede por el área recreativa de la Ermita de Hontanares donde existe parking y además es un lugar perfecto para comer (por si se decide no comer durante la marcha).

Área recreativa de la Ermita de Hontanares.
Después de revisar las mochilas y comprobar que no faltaba nada comenzamos la ascensión por detrás de la Ermita de Hontanares junto al restaurante "La ermita de Hontanares", que por cierto abre los fines de semana.

El primer tramo es un poco duro, puesto que se sube rápidamente de cota aunque la parte positiva es que se hace atravesando en primer lugar un pinar y después un robledal, en el que los helechos y el musgo son los protagonistas.

Después del pinar nos adentramos en un frondoso robledal.
En poco tiempo llegamos al Collado de la Fuente cuyo nombre hace referencia a la Fuente de las Tres Gotas donde, según la creencia popular, se apareció la virgen de Hontanares (ahora vas y lo cascas).

Vista hacia el norte desde el Collado de la Fuente.
Aunque la pradera invita a una parada, conviene no demorarse mucho y seguir ascendiendo, eso si, esta vez hacia el sur siguiendo la cuerda de la montaña.

Subiendo hacia el pico Merino. La vegetación y las rocas estan siempre presentes.
Los siguientes repechos no son tan fuertes como el inicial y la cosa comienza a animarse, pasos entre rocas, senderos un poco aéreos con vistas hacia el arroyo del Espinar...y claro, no podemos evitar parar cada dos por tres para contemplar el paisaje.


Arroyo del Espinar.
Superado el segundo repecho, pasamos por un collado donde se nos presenta un resalte rocoso, El Pico Merino. De apariencia infranqueable pero nada más lejos de la realidad.

Primer resalte rocoso de la ruta: Pico Merino.
Este primer resalte lo sorteamos por su lado izquierdo, según sentido de la marcha (por el este). Para ello avanzamos por el camino que nos guia por corredores rocosos con pequeñas subidas en las que hay que usar las manos, ya que son pasos un poco aéreos.

Subida al Pico Merino.

Mirando hacia atrás.

Corredores rocosos hacen de la ruta un deleite.
Vértice geodésico de Pico Merino (1799 m)

Foto de rigor en el vértice geodésico de Pico Merino

Ascenso a Cerro Gordo desde el Pico Merino.


Calentados los motores, continuamos ascendiendo hacia el cerro Gordo.


...se hace camino al andar.
Antes de alcanzar el alto del cerro Gordo hay que pasar por pequeñas subidas y bajadas.

Cerro Gordo.
Valle del río Riaza.
Camino de La Buitrera.
Vértice geodésico de la Buitrera, un halcón se nos adelantó.
Valle del río Lillo y Hayedo de Tejera Negro desde el pico Buitrera.
En este punto se observa el Hayedo de la Tejera Negra a nuestros pies, es una pasada.

El nombre del pico se debe a....

Los buitres aprovechando las primeras térmicas del día.

Foto de rigor junto al vértice del Pico Buitrera (2044m)
Panorámica hacia el sur desde el Buitrera
Escarabajo pelotero, alucinante.

Las vistas aéreas no dejan de sorprender.

Las culebras se esconden a nuestro paso.
Pizarras y cuarcitas paleozoicas forman el relieve.
La senda atraviesa lugares singulares.
Continuamos camino por el Alto de Parrejón
Pasado el collado de la Pedrosa alcanzamos un paso abierto en un vallado con postes de madera y realizamos el descenso al punto final de la ruta.
Lástima que estos últimos pasos sean un poco ingratos, el camino es practicamente un canchal de piedras sueltas que obligan a no bajar la guardia.

El tramo final discurre por un camino muy pedregoso.
Después de 4 horas alcanzamos el punto final del recorrido (incluyendo paradas).

Volviendo la vista atrás.
Después de esta impresionante caminata y con los objetivos sobradamente cumplidos, nos dirigimos al área recreativa de la Ermita de Hontanares para descansar y calmar nuestros estómagos.

Cómo dice Agus: El Bodegón.

En fin, es la hora de yantar. Los ibéricos que no falten.

No se puede encontrar un sitio mejor para descansar.
Pues aquí se acaba está interesante y recomendable ruta por la sierra de Ayllón.

Hasta la próxima, sed buenos.