El castañar de El Tiemblo (Ávila)

Conocimos este lugar gracias a Irene, que nos animó a realizar este precioso paseo por uno de los bosques más bellos del centro peninsular. Se trata de una ruta circular que no llega a los 5 km de recorrido y con un desnivel de 200 m. Ideal para ir con los niños o personas mayores.

Castaña saliendo de su protección.

El Castañar está situado en el pueblo de El Tiemblo (provincia de Avila), y es un bosque formado por castaños, robles, cerezos, fresnos y alisos que cuenta con árboles centenarios de gran belleza. En Otoño los colores rojizos, amarillentos y verdes inundan de belleza este lugar.

Para acceder al Castañar es necesario llegar al pueblo de El Tiemblo.

Posición de la ruta respecto al pueblo de El Tiemblo.

Desde la carretera nacional Avila-Toledo (N-403) tenemos dos accesos al pueblo. Una vez dentro de él, en la primera rotonda que encontremos giraremos a la izquierda (está señalizado) y a partir de ahí no queda más que seguir las indicaciones, aunque no tiene pérdida, solo hay que continuar por la calzada principal.

Accesos al pueblo de El Tiemblo (rojo desde Toledo, azul desde Avila) y acceso al Castañar (naranja).
Al poco llegaremos al punto de control de acceso, en el que nos informan que es necesario pagar para acceder al paraje de El Castañar o bien, si lo preferimos, estacionar el vehículo en el parking y esperar al autobús que nos lleva al inicio de ruta. Los días laborables no se paga. Precios (pinchar aquí).

Mapa 3D de la ruta. Mirando hacia el sur.
Si decidimos ir en nuestro coche el trayecto no es largo, y al final del recorrido llegamos a un aparcamiento perfectamente acondicionado. Los primeros kilometros la carretera está asfaltada pero después se circula por una pista compacta algo bacheada pero sin más inconvenientes.


Aparcamiento.
Dejando el aparcamiento a nuestra izquierda ascendemos por la carretera hasta que veamos un puentecillo de madera, por el cual cruzaremos. A la derecha dejaremos el merendero.


Inicio de ruta.
Al poco de andar pudimos ver una pareja de trepadores azules posados en el puentecillo. No tuvimos tiempo para fotos, ya que un grupo de visitantes los asustó. Pero para que sepáis de que hablamos os  dejamos una foto de un Trepador Azul (tomada prestada del blog de Araceli Merino Fotoblog). Estos pájaros son muy divertidos puesto que el nombre de trepador no es valadí, trepan por los árboles cazando insectos que encuentran en la corteza.

Trepador Azul. Foto de Araceli Merino (Araceli Merino Fotoblog)


En la imagen inferior se puede ver un trepador azul al que esta vez sí pudimos fotografiar cuando alimentaba a sus crías en una caseta del Parque Natural del Alto Tajo.

Trepador azul alimentando a sus crías (Parque Natural del Alto Tajo)

A partir de este punto no queda mucho  por explicar. La ruta es circular y la señalización excelente. Es cierto que se ven sendas que salen del camino principal pero siempre hay un poste con una cruz que nos indica que NO debemos ir por ese lugar. No existe mucha dificultad. Si queréis bajar el track gps o bien examinar el recorrido pinchad aquí.


Panel informativo al inicio de ruta.

Huelga decir que la mejor época para visitar el lugar es ahora, en Otoño, ya que es cuando caen las castañas al suelo, los árboles cambian a tonos amarillos y proliferan las setas por doquier.

Merendero.
En Otoño los tonos ocres dominan el paisaje.
Para comer existen unos merenderos al inicio de la ruta, junto al aparcamiento, pero de todas formas la ruta está salpicada de praderas preciosas donde, si el tiempo lo permite, parar a tomar el bocata.

El suelo está repleto de las cápsulas vacías de las castañas.
Otra opción es comer en cualquiera de los bares y restaurantes del pueblo, en este caso conviene llamar y reservar porque si no podemos encontrarnos con todo lleno hasta la bandera (esto suele pasar en otoño y primavera).

Como la ruta no tiene mayor pérdida os dejamos con el reportaje fotográfico, que es más bello.

La señalización es adecuada.

Nos acercamos al Abuelo.

El Abuelo. Un castaño centenario.

Panel explicativo de El Abuelo.

Puentecillo. Desvío de ruta hacia el área recreativa Las Barrancas.

Camino principal.


Panel descriptivo.




Hembra de Pinzón vulgar.





Suelo lleno de castañas.



Castañas.

Setas entre la hojarasca del Castañar.

Setas entre la hojarasca del castañar.
Esperamos que os haya gustado el reportaje fotográfico. Por nuestra parte, volveremos a este precioso lugar para seguir haciendo rutas en primavera!.


Las Hoces del Durantón (Segovia) 2ª Parte.

Como ya comentamos en las Hoces del Duratón 1ª parte existen diferentes rutas alrededor de la villa medieval de Sepúlveda y que bien merecen un fin de semana o varias visitas.

Tramo un poco aéreo de espectacular belleza.

En esta ocasión vamos a describir parte de la ruta La senda de los dos ríos. Tan solo vamos a hacer la parte del río, sin llegar a completar la ruta circular, por lo que será un tramo de ida y vuelta con un total de 2.8 km. En este caso el desnivel de la ruta es inapreciable. Una pequeña cuesta al salir-entrar en el parking y un tramo de escaleras un poco empinado pero seguro.

Mapa del recorrido. 2.7 km totales ida-vuelta.
La ruta completa pasa por el pueblo de Sepúlveda y también merece la pena si no conocéis esta preciosa villa. El único inconveniente es el desnivel un tanto pronunciado que hay entre el pueblo y las hoces (no apto para personas poco habituadas o con problemas físicos).
Nosotros como conocemos la villa preferimos disfrutar del paseo por las hoces y aprovechar para observar a los pajarillos.

Dejamos el coche en el parking y comenzamos el paseo.

Zona de aparcamiento.
La pista comienza sorprendiéndonos con su exuberante vegetación.
Nada más bajar al río un cartel nos informa de las rutas y sus características técnicas.


Seguimos caminando y a los pocos metros tenemos los restos del antiguo puente romano de Talcano, por el que actualmente no pasa el río. Es curioso observar el desplazamiento del cauce desde la época romana a la actualidad. Quizás su represamiento aguas arriba tenga algo que ver, puesto que frena la fuerza del agua, de tal modo, que favorece la sedimentación en la zona externa (al contrario de lo normal) provocando el desvío del cauce hacia el interior del meandro. Las dimensiones del puente invitan a pensar que por allí discurría un arroyo menor, actualmente seco. Negativo. Si obsevamos los ríos meandriformes actuales veremos que sus cauces en la parte externa de los meandros se muestran muy definidos y encajados por lo que el puente de Talcano sería más que suficiente para cruzar el río duratón en época Romana.

Puente romano de Talcano.
Os dejamos este gráfico en el que interpretamos la causa posible del abandono del cauce por el puente de Talcano.

Interpretación del desvío del río Duratón. Abandono de cauce en el puente de Talcano.

Seguimos andando y pasamos por un puente que nos permite vadear el río Duratón.

Puente sobre el río Duratón.

 Aprovechamos en el puente y hacemos nuestra primera parada para observar pájaros.

Se recomienda llevar prismáticos para la observación de aves rupícolas y de ribera.

Nada más pasar el puente nos encontramos con una bifurcación: a la izquierda ruta de senda larga
 (Puente de Villaseca) y a a la derecha la senda de los dos ríos. Continuamos por la derecha.

La señalización de las rutas en las bifurcaciones nos ayudan a seguir por el itinerario elegido.
Al poco de pasar el puente podemos observar unos estratos rocosos que se encuentran inclinados 90 grados, osea que están verticales. Se trata de parte del anticlinal en rodilla de Sepúlveda. Un clásico de los libros de geología...el típico pliegue en rodilla de "libro". Para los profanos os dejamos un esquema de los que hablamos.

Imagen de Google Earth en el que se ha resaltado en amarillo las calizas de edad cretácica que están plegadas.


Al fondo rocas con buzamiento vertical.  Parte del pliegue en rodilla que se puede visualizar desde el párking.

Represa aguas arriba del puente romano de Talcano. Antigua central eléctrica.
Seguimos el camino esta vez por una una senda que se hace un poco angosta pero que inmediatamente se abre para dar paso a una bosque de chopos.

Hay tramos un poco estrechos pero con gran encanto.
Al poco nos encontramos otra bifurcación, seguimos por la izquierda en ligera ascensión adentrándonos en el tramo de más belleza de la ruta.

Bifurcación, una vez pasada y volviendo la vista atrás.
Poco a poco y sin apenas esfuerzo ganamos altura.
En este tramo merece la pena observar a los Buitres leonados que se encuentran a lo largo de la pared caliza.

En unos minutos nos encontramos en un corredor junto a la roca a mitad de altura de los cortados calizos.
De nuevo en el valle aprovechamos para observar a un pico pica-pinos volar por la zona.

Seguimos la senda siempre con el Duratón a nuestra derecha.

En este tramo nos deleitamos con los prismáticos, avistamos un pico pica-pinos que se deja ver fácilmente. El paso de personas hace que los pájaros estén más cautos y se escondan, pero aún así vemos: pinzones, petirrojos, herrerillos, carboneros y cómo no, buitres leonados.


Las paredes rocosas pueden ser lugares interesantes para observar aves.

Las praderas son perfectas para tomarse el bocata y contemplar a los buitres.

Ya aparecen las primeras setas del otoño.
Reanudamos la marcha y nos acercamos al puente de Picazos. Unos carteles indicativos nos marcan las direcciones. En la foto de abajo se observan las buitreras y sus rastros.




Cerca del puente de Pîcazos.

Señalización del recorrido.
Por fin alcanzamos el puente de Picazos, desde donde podemos observar las buitreras con el telescopio.

Puente de Picazos.

Buitre leonado.
Pareja de buitres leonados.
Observando a los buitres desde el puente de Picazos.
Recién llegado.
Si continuásemos el camino comenzaríamos una suave subida por una calzada romana que nos llevaría a la Puerta de la Fuerza y accederíamos directamente a la villa de Sepúlveda por su lado NW.

Hacia Sepúlveda.
A partir de aquí decidimos no continuar y deshacemos lo andado. Aprovechando el regreso para seguir con los pajarillos y después pasarnos por la villa para comprar unos dulces y recuperar lo perdido.

Hasta la próxima.