¿Una araña o un lobo?

Estábamos viendo la televisión una noche cuando de repente llaman a la puerta: "ding-dong, ding-dong"...era la vecina. Le abrimos y nos cuenta alarmada que hay una araña gigante, enorme y horrible en el descansillo, dentro del portal y que salgamos a verla.

Serafín y yo nos miramos como pensando: "tenemos a una loca por vecina", pero decidimos salir y comprobarlo....la vecina tenía razón, era una araña negra enorme, peluda y gorda. La estuvimos observando a unos dos metros de distancia, porque a menos nadie se atrevía ¡no fuera a saltar y comernos vivos!.

Más bien parecía de broma, de esas de goma que venden, que tiene un hilo transparente del cual tiras para hacer como que se mueve. Eso pensaba yo, pero como no vi a ningún vecino tirando de ningún hilo confirmé que lo que se movía era real, real.
La vecina, a su vez, decía que tenía pinta de tarántula super venenosa, y que debía habérsele escapado a algún vecino de un terrario.

Pensamos hasta llamar a la policía...pero al final optamos por intentar solucionarlo nosotros, cogimos de casa la escoba y el insecticida y nos fuimos aproximando con cautela a la bestia...
Pero al darle un poco con la escoba se sacudió y de repente...¡la araña había menguado de grosor! y a su vez el suelo estaba lleno de cientos de arañas enanas que corrían por todos los lados...era completamente asqueroso.


Al final acabamos con la araña a escobazos y a sus crías las fulminamos con el insecticida, que lo gastamos entero en la lucha.

Luego averiguamos que era una araña lobo, la tarántula europea más grande que existe, y autóctona de esta zona, que lleva a sus crías pegadas al cuerpo y solo las expulsa cuando se ve en peligro.


El gorrión en estado de shock

Era una calurosa tarde de Julio y salíamos de realizar la compra en un gran hipermercado. Estábamos montados ya en el coche para irnos de vuelta a casa, cuando de repente ví a un gorrión en el suelo....¡¡estaba en la entrada sin moverse!!, la gente entraba y salía con los carros sin percatarse de su presencia, daba la sensación de que lo iban a pisar de un momento a otro, pero...¿sería de verdad?, más bien parecía un pájaro de cartón-piedra.

Ante la duda Serafín bajó del coche, le dió un golpecito con el dedo...no voló, tenía los ojos abiertos, la alas un poco desplegadas y el pico entreabierto. Por más que Serafín lo tocó el pájaro ni se movió, más bien parecía que se iba a caer hacia atrás a cada toque, parecía un pájaro en estado de shock, era como si le hubiera dado un golpe de calor.

Sin pensarlo más lo recogimos y nos lo llevamos a casa. En el trayecto en coche con el aire acondicionado puesto fue abriendo un poco más los ojos, pero ni siquiera intentaba huír de sus manos.
Una vez en casa le dimos agua pero no quería, tuvimos que abrirle el pico y meterle unas cuantas gotas a la fuerza. Se nos ocurrió mojar pan en leche y dárselo a probar, pero lo rechazaba. Al final, y a la fuerza, conseguimos que engullera unos gramos del preparado.


Se nos escapó unas cuantas veces volando por la cocina, pero como no tenía muchas fuerzas enseguida caía al suelo y le recogíamos. Decidimos meterlo en una caja de zapatos y dejarlo tranquilo un rato. Le pusimos también agua y comida en la caja y le dejamos en paz.




Temíamos que se muriera, ¡estaba muy raro!...pero...a las dos horas oímos que revoloteaba!, intentaba escaparse de la caja y parecía mucho más despierto. Así es que finalmente abrimos la ventana y le dejamos libre, salió volando hacia unos árboles como alma que lleva el viento.